Entrevista a Jordi Cañas: Un instrumento de cambio

Con el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur acercándose a la línea de meta, el ponente del Parlamento Europeo, Jordi Cañas, explica a Ana Gallego por qué esta puede ser la última oportunidad para sellar un acuerdo con el bloque comercial sudamericano.
Jordi Cañas | Photo credit: Jordi Cañas's Office

By Ana Gallego

Ana Gallego is a junior reporter and audiovisual journalist at the Parliament Magazine

17 Mar 2021

Dicen que hay dos tipos de políticos: los que nacen con una vocacion política innata y los que se sienten atraídos por ella más adelante. Al menos eso es lo que cree Jordi Cañas. "En mi caso, estoy politizado desde pequeño. Mi madre solía contarme que yo me subía a una antigua escalera de pintor para dar discursos. Aunque no entré en la política como funcionario hasta los 40 años, ya habia militado en formaciones políticas desde los 17".

El diputado de Renew Europe dice que su motivación para "meterse en política" surge del deseo de servir y de la creencia de que puede ser un instrumento de cambio. "Nunca pensé que fuera a ocupar un cargo público ni a tener ninguna responsabilidad política, así que me siento muy afortunado de trabajar en algo que me apasiona. Vengo de una familia de clase trabajadora, donde siempre tuvimos un compromiso político muy acentuado. Pero no se trata sólo de la función simbólica de la representación pública, también es un trabajo real. Aquí se cobra un buen sueldo como eurodiputado, y creo que hay que ganárselo. Es una gran responsabilidad ser elegido diputado, además de un privilegio".

“Nunca pensé que fuera a ocupar un cargo público ni a tener ninguna responsabilidad política, así que me siento muy afortunado de trabajar en algo que me apasiona”

Durante la primera oleada del brote de COVID-19, Cañas presentó una pregunta escrita a la Comisión Europea en la que solicitaba que se suavizaran las medidas de confinamiento doméstico para las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Señaló que, dependiendo del lugar donde se encuentre una persona en el espectro del autismo, puede verse muy afectada por muchos de los cambios que la pandemia tiene en su rutina diaria; para los que tienen TEA, las rutinas son cruciales.

Preguntado sobre por qué decidió prestar su apoyo a la comunidad del autismo, explica: "Es nuestra obligación como políticos. No sólo representamos ideas políticas, sino también a los ciudadanos, y los recursos que tenemos en el Parlamento Europeo nos permiten poner de relieve las preocupaciones y los problemas a los que se enfrentan grupos que, a menudo, son invisibles en el debate político general. Debemos alzar la voz por ellos, no sólo por las personas con TEA, sino también por las que padecen enfermedades mentales".

"En este contexto hay muchas personas que a veces parecen desaparecer del radar. Con medidas de confinamiento de la magnitud que estamos viviendo, ignorar las preocupaciones de estos grupos concretos en una situación como la de esta pandemia, no hace sino poner de manifiesto la gran distancia que existe entre los políticos y la realidad. No soy un experto, pero me solidarizo, porque podemos romper estos techos de cristal y hacer más visibles problemas que antes no lo eran. A veces no se puede hacer mucho más, pero al menos se puede estimular el debate público y dejar constancia de ello. Por eso hago este trabajo, y me voy a casa sabiendo que merece la pena".

El diputado español, nacido en Barcelona, admite sentirse a menudo entristecido cuando se le pregunta por su tierra natal. "Como catalán, lo que más me preocupa es la ruptura del concepto de Cataluña como sociedad dinámica, abierta, integradora, respetuosa, moderna y atractiva. Me preocupa el deterioro de la vida política en Cataluña, motivado por los separatistas que han conseguido dividir a la sociedad e influir en algunas personas para que crean que la democracia ya no significa respetar el Estado de Derecho o la convivencia."

“Como catalán, lo que más me preocupa es la ruptura del concepto de Cataluña como sociedad dinámica, abierta, integradora, respetuosa, moderna y atractiva. Me preocupa el deterioro de la vida política en Cataluña”

Cañas continúa: "Además, cuando se rompe este contrato de convivencia, hay consecuencias económicas. Esto es muy injusto, porque al final los políticos que han provocado esta situación seguirán viviendo muy bien y probablemente seguirán controlando la administración pública. Sin embargo, hay muchos ciudadanos que van a perder oportunidades laborales en una región que, hasta hace unos años, era un centro de atracción de inversiones y talento. Desgraciadamente, aquí en Bruselas, la gente ya no me pregunta qué tiempo hace en Barcelona, sino qué es lo que está sucediento allí. Y eso me entristece".

Volviendo a la reciente audiencia de la Comisión de Comercio Internacional sobre el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur, Cañas cree que es "probablemente el mejor acuerdo comercial que ha firmado la UE". Después de 20 años de trabajo, nos encontramos en un punto de inflexión en las conversaciones con Mercosur. Este Acuerdo de Asociación no sólo incluye un acuerdo de libre comercio, sino que también establece un mecanismo de diálogo político y cooperación. Sin embargo, es el acuerdo comercial el que ha suscitado un gran debate. Cañas, ponente del Parlamento sobre el Acuerdo UE-Mercosur, opina que el apartado comercial es "formidable".

Explica que "los europeos deben saber que numerosos estudios predicen que las exportaciones de productos lácteos crecerán entre un 91 y un 121 por ciento, las de bebidas alcohólicas y vinos entre un 36 y un 38 por ciento, las de productos textiles entre un 311 y un 324 por ciento, y las de productos farmacéuticos y químicos un 47 por ciento. Asimismo, se prevé que las exportaciones de maquinaria aumenten entre un 78 y un 100 por ciento, las de productos electrónicos entre un 109 y un 149 por ciento, y las de vehículos y sus piezas -que fabricamos en Alemania, Francia, España e Italia- y que emplean a cientos de miles, o incluso millones, de trabajadores directos e indirectos en la UE, entre un 95 y un 114 por ciento más."

Preguntado por las preocupaciones medioambientales que rodean a este acuerdo, en particular los numerosos incendios que siguen arrasando la Amazonia, responde: "Si no firmamos el Acuerdo con Brasil y creamos un marco de obligaciones compartidas, no tendremos ningún instrumento para controlar los incendios. ¿De qué otra manera podemos hacer que los gobiernos del Mercosur sean más responsables con sus compromisos climáticos? No se pueden apagar los incendios en la Amazonía con declaraciones políticas, pero sí con instrumentos como el Acuerdo, que el gobierno de Bolsonaro ha firmado. Es un acuerdo muy sólido, y es el comienzo de una relación. Pero es importante señalar que no hay pruebas que demuestren que la ratificación del acuerdo signifique más deforestación. Ya hay deforestación sin acuerdo".

Cañas también critica lo que considera un doble rasero en torno a los acuerdos comerciales de la UE: "El problema es que la UE tiene que determinar su estrategia de política comercial con el mundo. Si exigimos una cosa, la exigimos a todo el mundo. Por ejemplo, firmamos un acuerdo con Estados Unidos después de que la administración Trump abandonara el Acuerdo Climático de París, mientras que Brasil sigue siendo signatario del Acuerdo de París y se compromete a lograr la descarbonización para 2050. Hay que distinguir claramente entre personas y países. Los acuerdos son firmados por países y bloques, no por gobiernos nacionales. Brasil no es Jair Bolsonaro, del mismo modo que Estados Unidos no era Donald Trump. Entonces, ¿debemos no firmar un acuerdo con un país que está en el Acuerdo de París porque quizás no creemos que lo vayan a  cumplir, pero estar contentos de firmar otro acuerdo con un país que se ha salido?"

“No podemos permitirnos retroceder y perder más influencia en América Latina. Si China firma un acuerdo con Mercosur, o si lo hace el Reino Unido, Europa va a tener un serio problema”

También cree que hay conceptos erróneos, así como una falta de comprensión, de los países que componen Mercosur. "Estamos hablando de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. No estamos hablando de países en desarrollo. Quizás algunas personas no entienden con quién estamos negociando y pueden confundirse porque estamos tratando con países del hemisferio sur. Son países que -en muchos temas- están al mismo nivel, o incluso por encima, de los estándares europeos, así que merecen respeto. Llevo meses insistiendo, incluso con el Comisario de Comercio de la UE, Valdis Dombrovskis, en que cualquier compromiso adicional importante debe ser compartido y debe obligar a ambas partes. Porque ¿quién dice que no vamos a incumplir el Acuerdo de París? Si es así, ¿habrá sanciones para los países europeos o sólo para los miembros del Mercosur?".

En cuanto a la preocupación que suscita la protección de los derechos humanos, o la falta de ella en el Acuerdo de Mercosur, dice: "Hay gente que está legítimamente en contra de los acuerdos comerciales y del comercio, y luego hay gente que utiliza el ejemplo de la Amazonia de forma interesada. Hay que recordar siempre que el comercio existe; aunque no hubiera acuerdo seguiríamos comerciando con Mercosur, con China o con Vietnam. ¿Van a pedir a China compromisos adicionales en materia de derechos humanos o de protección del medio ambiente antes de ratificar el acuerdo de inversiones UE-China? ¿O, por beneficiar a las grandes multinacionales, vamos a eludir ligeramente el marco de los derechos humanos como con otros acuerdos? ¿Somos demasiado fuertes con los débiles y demasiado débiles con los fuertes? ¿No hay un poco de hipocresía en torno a quienes exigen normas en algunos países mientras no las exigen en otros?"

En cuanto a la posición de los agricultores y del sector agrícola en el acuerdo, Cañas afirma que "los sindicatos europeos deben intentar que sea un acuerdo equilibrado: que también beneficie a sus homólogos de Mercosur. Todos, desde gobiernos como el de Bolsonaro hasta los peronistas están de acuerdo; los países del Mercosur defienden el acuerdo."

En cifras, sostiene, "en cuanto a las cuotas de carne de vacuno, el aumento de las importaciones es mínimo: unos dos bistecs por europeo y año". Además, existe un programa de la UE de apoyo a los sectores agrícolas que puedan verse afectados. Las exportaciones agrícolas aumentarán, y tenemos una industria agroalimentaria en Europa que puede beneficiarse de ello. Quizá nos falte perspectiva para ver que la industria agroalimentaria no se limita al sector agrícola primario, sino a la industria de transformación de alimentos en su conjunto, y las exportaciones de transformación agroalimentaria de la UE son importantes. A menudo compramos productos de los países del Mercosur, los procesamos y los volvemos a vender".

"Hay una parte de la agricultura europea que se va a beneficiar porque no tenemos suficiente materia prima aquí. Desde luego, no va a perjudicar al sector ganadero europeo. Sin embargo, se pondrán a disposición fondos, y si hay que aumentarlos, se hará. Pero proteger a nuestros agricultores no significa que no podamos llegar a acuerdos. Más de 350 productos de toda la UE estarán protegidos por indicadores geográficos".

"Habrá algunos daños colaterales, y tendremos que identificar dónde están los problemas y acordar medidas que ayuden a mitigarlos o eliminarlos, pero esa es nuestra responsabilidad. Identifiquemos y tratemos de resolverlos, pero no evitemos los acuerdos por ello. No podemos firmar a costa de los agricultores, pero no podemos impedir que otros sectores importantes se beneficien de este acuerdo".

Cañas cree que esta puede ser la última oportunidad para que la UE y Mercosur lleguen a un acuerdo. Con ambos bloques luchando para hacer frente a las consecuencias económicas de la pandemia, cree que la ratificación del Acuerdo podría ser crucial para reactivar sus economías. "No podemos permitirnos retroceder y perder más influencia en América Latina. Si China firma un acuerdo con Mercosur, o si lo hace el Reino Unido, Europa va a tener un serio problema. Ambos están llamando a la puerta de Mercosur. Sin embargo, los países del Mercosur están esperando, porque quieren firmar primero con nosotros. Quieren tener una asociación con Europa porque garantiza y promueve su participación a nivel mundial. Los integra en los marcos regulatorios europeos, que son líderes mundiales, y les permite vender en todo el mundo."

"Si Europa da la espalda a Mercosur rechazando el acuerdo, enviaremos un terrible mensaje global y perderemos una fantástica oportunidad de consolidar nuestra relación con toda América. Si firmamos el Acuerdo de Mercosur, tendremos acuerdos con todos los países de América Latina. Pero si no estamos en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, si estamos fuera del 85% de la población de América Latina, los dejaremos en manos de otros que no tienen ni tendrán la misma preocupación por el medio ambiente que nosotros. Siempre se puede mejorar. Así que preguntémosles qué compromisos adicionales quieren, pero ratifiquémoslo porque si no lo hacemos nosotros, otros lo harán y, dentro de unos años, lo lamentaremos".

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